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Una (Discreta Y Difícil) Reestructuración
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Una (Discreta Y Difícil) Reestructuración
Hola a todos.
El simple uso del término reestructurar recuerda muchas de las discusiones que actualmente tienen los seguidores de las Aguilas Cibaeñas por el actual proceso que atraviesa el exitoso conjunto de Santiago de los Caballeros. Pero su aplicación no es exclusiva de ese conjunto y su gerencia, ni sus seguidores son los únicos que deben tolerar los momentos críticos de las dichosas reestructuraciones.
Todo equipo de béisbol se reestructura con el paso del tiempo. Evoluciona, cambia, releva grupos que ya alcanzaron su pico máximo de rendimiento y trata en la medida de lo posible, que esa transición sea breve y llevadera. Es más, en el curso de una misma temporada se puede hablar de un proceso similar, aunque a menor escala. Lo que sucede en el caso de los Gigantes, es que por razones lógicas no se trata de un proceso quizás tan engorroso como el de las Aguilas, pero a fin de cuentas es igual de riesgoso.
Los Gigantes del Cibao vienen siendo desde la temporada 2002-03 una constante en nuestro béisbol invernal. Ganan, clasifican, compiten y poco a poco se integran a la élite beisbolística local. Un subcampeonato en el torneo 2003-04 luego de un reñido Round Robin donde eliminaron a las Aguilas Cibaeñas, un paréntesis en el campeonato 2004-05 para luego retomar la senda del triunfo en lo adelante ganando 3 series regulares y asistiendo una vez más a la serie final para sumar otro subcampeonato.
Para lograr todo esto los Gigantes han ido evolucionando en la conformación de su estructura. De Julio Ramírez, Angel Peña, Teuris Olivares, Juan Sosa,José Parra, Juan Richardson, Pedro Féliz a Nelson Cruz, Kendry Morales, Bryan Peña, Alexi Casilla, Darío Veras y Juan Francisco. Pasando por importados como Ty Wigginton, Matt Cepicky, Andy Tracy a Brad Nelson o los menos memorables Robert Andino y Tony Zuñiga. Se pueden diferenciar perfectamente los ciclos productivos de esos jugadores y separarlos de lo que logró la gestión de Stanley Javier y lo que ha logrado Laurentino Genao. Del 2002 al 2005 un ciclo de veteranos que no habían producido en otros conjuntos y fueron la base sobre la cual vinieron las primeras temporadas con balance positivo. Se logró integrar a excelentes refuerzos en esa parte, y la liga estaba muy polarizada entre Licey y Aguilas, beneficiando a un equipo que hizo sus deberes y no dejó de hacer buenas selecciones en el draft, cosechando para el futuro (nuestro presente). La temporada 2003-04 fue la cima de ese ciclo. La temporada 2004-05 a pesar de que es, repito, un paréntesis negativo por el último lugar y la muy mala racha del arranque de ese torneo, de ahí en adelante nacerían los pilares del siguiente curso. Nelson Cruz relevó a Julio Ramírez como la principal figura del equipo. Los resultados del draft no se hicieron esperar y con todos los elementos propicios para ello, nacieron los Gigantes que han roto todos los records ofensivos habidos y por haber. Los que han convertido el Julian Javier en la casa del terror, y los únicos que lograron convertirse en una seria amenaza para la hegemonía Aguilucha/Liceísta.
Al día de hoy, el núcleo de este ciclo de crecimiento o se nos ha estelarizado en Estados Unidos, caso Nelson Cruz y Kendry Morales (podría agregarse aquí a Pedro Féliz y José Reyes, pero nunca se creó dependencia de ellos, mucho menos del caso Albert Pujols), o la gerencia entendió que ya cumplieron su rol, como Víctor Méndez y Juan Sosa, dejados en libertad, amén del expediente X, o Brayan Peña, ausencia que nos obliga a preguntarnos que fuera de este conjunto con un titán así presente desde el inicio, o por lo menos hace un mes. Así, a los Gigantes también les ha costado reestructurar una maquinaria que ya casi por default respresentaba la clasificación al Todos contra Todos.
Una de las inconformidades más lógicas que se puede sentir, para el que ha seguido a los Gigantes desde su nacimiento, como es el caso de muchos de los usuarios de esta web, es el hecho de que lamentablemente estos ciclos o han terminado, o se están actualmente reestructurando sin haber dejado como legado una corona. No ha sido fácil. El año de Don Miguel Diloné todavía era un grupo un tanto inexperto. A partir del 2006 vino el famoso maleficio de la postemporada. Bajones de rendimiento repentinos, marchas de Wilson Valdez y Aquilino López al béisbol asiatico y lesiones que desestabilizaron una y otra vez la base del cojunto Francomacorisano. Para colmo de males, el año pasado, que es cuando se logra superar todos estos escollos viene la fatídica final del arbitraje, el forfeit y otros tantos demonios. Duele pensar que tantos logros en el terreno y alegrías en las gradas no se hallan materializado en una corona.
Pero, siendo esta la primera temporada de muchas donde en la etapa inicial hubo que pelear cada triunfo, incluyendo el suplicio de no ganar en la ruta. Con las ya mencionadas ausencias, justificadas o no, con tantas caras nuevas, con la peor cosecha de refuerzos en mucho tiempo, con una liga que ha cambiado y a la que se han agregado nuevos invitados a la mesa, como los Toros una vez más, o los renovados Leones del Escogido. Quién sabe si esto es justo lo que necesitaban los Gigantes... Una dura, discreta y efectiva reestructuración que no se ha cacareado tanto -a excepción de los que de antemano han descartado a este equipo porque fulano o mengano no está- pero que está en curso actualmente.
Francisco Peguero, Iván Contreras, Álex Soto, Moisés Sierra, John Florentino.... Quizás uno de estos, o alguno de los que no memorizamos aún sea la próxima aparición estelar en San Francisco. Sea cual sea, la vida es evolución y cambio. El exito se trata de evolucionar y cambiar sin sacrificar la consistencia y la calidad. Me parece que hay material para lograrlo.
¿Y tú, que opinas?
El simple uso del término reestructurar recuerda muchas de las discusiones que actualmente tienen los seguidores de las Aguilas Cibaeñas por el actual proceso que atraviesa el exitoso conjunto de Santiago de los Caballeros. Pero su aplicación no es exclusiva de ese conjunto y su gerencia, ni sus seguidores son los únicos que deben tolerar los momentos críticos de las dichosas reestructuraciones.
Todo equipo de béisbol se reestructura con el paso del tiempo. Evoluciona, cambia, releva grupos que ya alcanzaron su pico máximo de rendimiento y trata en la medida de lo posible, que esa transición sea breve y llevadera. Es más, en el curso de una misma temporada se puede hablar de un proceso similar, aunque a menor escala. Lo que sucede en el caso de los Gigantes, es que por razones lógicas no se trata de un proceso quizás tan engorroso como el de las Aguilas, pero a fin de cuentas es igual de riesgoso.
Los Gigantes del Cibao vienen siendo desde la temporada 2002-03 una constante en nuestro béisbol invernal. Ganan, clasifican, compiten y poco a poco se integran a la élite beisbolística local. Un subcampeonato en el torneo 2003-04 luego de un reñido Round Robin donde eliminaron a las Aguilas Cibaeñas, un paréntesis en el campeonato 2004-05 para luego retomar la senda del triunfo en lo adelante ganando 3 series regulares y asistiendo una vez más a la serie final para sumar otro subcampeonato.
Para lograr todo esto los Gigantes han ido evolucionando en la conformación de su estructura. De Julio Ramírez, Angel Peña, Teuris Olivares, Juan Sosa,José Parra, Juan Richardson, Pedro Féliz a Nelson Cruz, Kendry Morales, Bryan Peña, Alexi Casilla, Darío Veras y Juan Francisco. Pasando por importados como Ty Wigginton, Matt Cepicky, Andy Tracy a Brad Nelson o los menos memorables Robert Andino y Tony Zuñiga. Se pueden diferenciar perfectamente los ciclos productivos de esos jugadores y separarlos de lo que logró la gestión de Stanley Javier y lo que ha logrado Laurentino Genao. Del 2002 al 2005 un ciclo de veteranos que no habían producido en otros conjuntos y fueron la base sobre la cual vinieron las primeras temporadas con balance positivo. Se logró integrar a excelentes refuerzos en esa parte, y la liga estaba muy polarizada entre Licey y Aguilas, beneficiando a un equipo que hizo sus deberes y no dejó de hacer buenas selecciones en el draft, cosechando para el futuro (nuestro presente). La temporada 2003-04 fue la cima de ese ciclo. La temporada 2004-05 a pesar de que es, repito, un paréntesis negativo por el último lugar y la muy mala racha del arranque de ese torneo, de ahí en adelante nacerían los pilares del siguiente curso. Nelson Cruz relevó a Julio Ramírez como la principal figura del equipo. Los resultados del draft no se hicieron esperar y con todos los elementos propicios para ello, nacieron los Gigantes que han roto todos los records ofensivos habidos y por haber. Los que han convertido el Julian Javier en la casa del terror, y los únicos que lograron convertirse en una seria amenaza para la hegemonía Aguilucha/Liceísta.
Al día de hoy, el núcleo de este ciclo de crecimiento o se nos ha estelarizado en Estados Unidos, caso Nelson Cruz y Kendry Morales (podría agregarse aquí a Pedro Féliz y José Reyes, pero nunca se creó dependencia de ellos, mucho menos del caso Albert Pujols), o la gerencia entendió que ya cumplieron su rol, como Víctor Méndez y Juan Sosa, dejados en libertad, amén del expediente X, o Brayan Peña, ausencia que nos obliga a preguntarnos que fuera de este conjunto con un titán así presente desde el inicio, o por lo menos hace un mes. Así, a los Gigantes también les ha costado reestructurar una maquinaria que ya casi por default respresentaba la clasificación al Todos contra Todos.
Una de las inconformidades más lógicas que se puede sentir, para el que ha seguido a los Gigantes desde su nacimiento, como es el caso de muchos de los usuarios de esta web, es el hecho de que lamentablemente estos ciclos o han terminado, o se están actualmente reestructurando sin haber dejado como legado una corona. No ha sido fácil. El año de Don Miguel Diloné todavía era un grupo un tanto inexperto. A partir del 2006 vino el famoso maleficio de la postemporada. Bajones de rendimiento repentinos, marchas de Wilson Valdez y Aquilino López al béisbol asiatico y lesiones que desestabilizaron una y otra vez la base del cojunto Francomacorisano. Para colmo de males, el año pasado, que es cuando se logra superar todos estos escollos viene la fatídica final del arbitraje, el forfeit y otros tantos demonios. Duele pensar que tantos logros en el terreno y alegrías en las gradas no se hallan materializado en una corona.
Pero, siendo esta la primera temporada de muchas donde en la etapa inicial hubo que pelear cada triunfo, incluyendo el suplicio de no ganar en la ruta. Con las ya mencionadas ausencias, justificadas o no, con tantas caras nuevas, con la peor cosecha de refuerzos en mucho tiempo, con una liga que ha cambiado y a la que se han agregado nuevos invitados a la mesa, como los Toros una vez más, o los renovados Leones del Escogido. Quién sabe si esto es justo lo que necesitaban los Gigantes... Una dura, discreta y efectiva reestructuración que no se ha cacareado tanto -a excepción de los que de antemano han descartado a este equipo porque fulano o mengano no está- pero que está en curso actualmente.
Francisco Peguero, Iván Contreras, Álex Soto, Moisés Sierra, John Florentino.... Quizás uno de estos, o alguno de los que no memorizamos aún sea la próxima aparición estelar en San Francisco. Sea cual sea, la vida es evolución y cambio. El exito se trata de evolucionar y cambiar sin sacrificar la consistencia y la calidad. Me parece que hay material para lograrlo.
¿Y tú, que opinas?
Por: Jose Luis Mendoza
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